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Extremayuda alivia las necesidades urgentes de 50 familias cacereñas

La ONG Extremayuda apoya de forma directa a 40 familias de Cáceres y prosigue con su ayuda a unas de las zonas más sensibles de Perú. La asociación surgió en el año 2009 para realizar trabajos en el país andino, pero con la llegada de la crisis decidió actuar en la capital cacereña, donde sus 300 socios hacen posible que medio centenar de hogares cacereños puedan contar al menos con productos básicos.

Los socios realizan una aportación voluntaria mensual. A partir de ahí se hace una apuesta clara por proyectos de larga duración: “La solidaridad es algo diario”, opina su presidente, el ginecólogo Damián Gallego.

El colectivo desarrolla varios proyectos en los barrios de Alto Trujillo y Virú, en la ciudad peruana de Trujillo, entre ellos becas para niños y adolescentes que priman los estudios medios. Asimismo, dispone de un centro social integral en el que se da formación a mujeres para que tomen conciencia de sus derechos y puedan aprender oficios como la elaboración de pan o de calzado. Extremayuda también cuenta con un jardín de infancia, una orquesta infantil y un centro de paliativos.

RESPALDO CERCANO Además de estas labores, en el año 2011 el colectivo se planteó la necesidad de ayudar en Cáceres. Para ello contactaron con Cáritas y colaboraron económicamente con la organización. Este apoyo llegó al centro pastoral San Martín de Porres, de San Mateo, y posteriormente a San Juan Macías, en Mejostilla. Cada parroquia pide a los proveedores aquello que precisan en el mes, según las necesidades de los demandantes. “No solo la comida es importante, hay familias que no pueden pagar el detergente”, señala Damián Gallego.

Este verano se ha incrementado la colaboración gracias a la subvención que aporta La Caixa. De 300 euros, se ha pasado a 450 para San Martín de Porres y otros 750 para San Juan Macías, que permiten ayudar a 15 y 25 familias, respectivamente. “No queremos ser esclavos de la subvenciones, pero el aporte extra se suma a las cantidades que seguimos entregando, y nos gusta asegurar los proyectos a largo plazo”, afirma el responsable.

La pobreza, agrega Damián Gallego, “es muy indigna”. “Hasta hace poco, estas mismas familias que ahora piden ayuda trabajaban y salían adelante, pero actualmente no tienen apenas ingresos y les puede un sentimiento de vergüenza”, revela Gallego. Y es que el nuevo perfil de las personas necesitadas corresponde con “gente bien vestida”, que hasta este momento tenía las necesidades básicas cubiertas.

SITUACIONES COMPLEJAS “Es muy importante que no se le corte la luz y el agua, ya que precisamente ese escalón les separa de la marginalidad total”, asegura el responsable. La mayoría son parejas jóvenes con hijos pequeños, hay ancianos solos y matrimonios mayores con hijos universitarios que no pueden pagar las matrículas.

El próximo proyecto de la ONG cacereña, para el que necesita financiación, consiste en apostar por sistemas formativos que permitan la inserción laboral de los desempleados.